- Tirar los restos de una demolición a un vertedero es claramente una mala idea. De ellos se pueden recuperar prácticamente todos los metales y el cemento utilizado en una obra se puede reciclar hasta en un 80%.
Por Iván Falcón
No solamente se pueden recuperar los metales. El cemento de una demolición también se puede reciclar.
Si bien la minería urbana está apenas comenzando en América Latina, con algunas iniciativas que comienzan a tomar forma, en Europa esta actividad ya ha alcanzado un alto nivel de desarrollo, sobre todo en países como Suiza, donde se ha convertido en un lucrativo negocio de varios millones de dólares.
En el país alpino, la planta incineradora de Hinwil (cantón de Zurich) se ha convertido en una auténtica mina de oro. Allí se reciben los desechos urbanos de distintas localidades, que se queman a una temperatura de 1.000 grados celsius hasta crear una masa compacta que contiene múltiples metales. Posteriormente, esta se desintegra en pequeñas piezas para formar pellets. El hierro se puede separar fácilmente con un imán gigante y el resto de metales se puede recuperar aplicando diversos procesos en los que se pueden obtener 150 toneladas de aluminio y 50 toneladas de cobre y otros metales al año.
Y no solamente se pueden recuperar metales. Por ejemplo, en la planta de Weiningen, también en Suiza, se reciben los desechos de las demoliciones que se desmenuzan, separan y lavan para recuperar el cemento. Se puede reciclar entre un 80% y un 90% del producto, que posteriormente se vuelve a emplear para construir viviendas verdes.
En la electrónica
La minería urbana también hurga en los desechos electrónicos, que poseen una cantidad considerable de materias primas que tienen el potencial de ser recuperadas. Por ejemplo, según datos de Global e-Sustainability Initiative (GeSI), existen entre 300 y 400 gramos de oro por tonelada métrica de desechos electrónicos, mientras que el mundo genera 50 millones de toneladas de basura electrónica al año.
El oro se utiliza en diversos componentes de los computadores y teléfonos móviles debido a sus buenas propiedades conductoras y porque que es un material muy estable.
La planta de procesamiento de desechos electrónicos más grande del mundo se encuentra en Guiyou, China, donde 1,5 millones de toneladas de productos electrónicos son tratadas cada año, lo que genera alrededor de US$ 75 millones en ganancias.
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